Más que una donación de libros Una historia para compartir

        La Fundación El Libro realizó en 2009, entre otros tantos concursos y eventos que organiza periódicamente para la promoción de la lectura y la escritura, el Concurso Todos somos lectores.
        En esta ocasión el Sr. Carlos Villalba participó y resultó uno de los ganadores del mismo (http://www.el-libro.org.ar/fel/concursos.html)
        Carlos Villalba obtuvo como parte del premio una donación de libros que podía donar él mismo a la institución que considerara oportuna, decidió otorgarnos el premio: ¡cien excelentes libros para nuestra biblioteca!
        Los invitamos a leer especialmente la carta escrita por una de nuestras alumnas a Carlos y su respuesta posterior.

Tandil, 09 de junio de 2009

Carlos Villalba:

Un donante. Alguien que recordó que por más que somos una escuela dependiente de la Universidad, no tenemos todo lo que la gente piensa. Alguien que ve más allá.

Por este motivo decidí escribir una carta de agradecimiento al hombre que hizo que nuestra biblioteca se pueble de nuevas historias; que algunos chicos que no encontraban nada para leer, ampliaran 100 veces sus esperanzas de encontrar un libro que los llene; a un hombre que sumó 100 libros al trabajo de la bibliotecaria; que les dio 100 nuevas ideas a las profesoras de Lengua y Literatura.

Es difícil agradecer tanto, no creo que alcance con 100 gracias.

Es verdad que tuvimos mucha suerte en que Silvia tenga amigos como usted, pero más allá de eso, quería hacerle saber la importancia que tienen esos 100 libros para nuestra institución. Cuando ingresamos, somos todos de escuelas diferentes. Acá nos conocemos, nos adaptamos y nos hacemos amigos. Algunos son lectores por naturaleza, pero otros nunca tuvieron la posibilidad de sentir el dulce aroma de los libros. Por eso es tan importante el rol de la biblioteca, que nos abre la posibilidad de mirar, tocar, oler, escuchar, saborear, pasar un buen momento, explorar, imaginar, estudiar, aprender, compartir, soñar.

Mucha gente piensa, erróneamente, que por depender de la Universidad las cosas nos caen del cielo. No es así. Atrás de cada silla nueva, de cada microscopio para el laboratorio, de cada computadora, de cada libro, está el esfuerzo colectivo de la Escuela Ernesto Sábato funcionando como institución, con todas las personas que ello representa.

Principalmente es este el motivo de nuestro agradecimiento, por haber aclarado un poquito la imagen borrosa de “escuela de la Universidad”, para apreciar el esfuerzo de toda la gente que trabaja en, para y con la escuela. Porque si hay tres cosas que nunca les faltaron a los integrantes de este proyecto colectivo son: buen humor, voluntad y mucha pasión en todo lo que hacen, que muchas veces, más que pasión es amor.

Una vez más, muchísimas gracias por reconocer el trabajo y ayudar a que el camino sea un poquito más liviano. Porque, de vez en cuando, es gratificante recibir este tipo de alegrías, para sentir que el esfuerzo del día a día es, de alguna forma, recompensado.

Espero haberle podido transmitir un poquito de la felicidad que nos trajo con esas tres cajas de sabiduría escrita.

Y muchas felicidades por el título de “Lector Nacional”. Gracias. De verdad y sinceramente, GRACIAS.

 

Manuela Papaleo. Alumna de 3ºB